miércoles, 12 de mayo de 2010

Seda salvaje / Eloy Tizón




Esto de la crítica literaria ni suma ni “hace caja”. La primera en la espinilla (ver post sobre Bilbao-New York-Bilbao) y nuestro colectivo, después de haber sufrido enormes presiones y empujones desde los sectores más insospechados –por ejemplo, la casa Gucci- , ( sí coño, por lo del traje de Kirmen) se dividió en dos fracciones antagónicas que se acusan mutuamente de estar vendidos al capital y a la industria editorial, para ser concretos aunque no específicos, porque no podemos y el señor Lara no nos lo recomienda. Para tratar de evitar la ruptura en el seno del “Colectivo Sepu” sus dos componentes han llegado, después de una acalorada y fría discusión, a un punto de consenso; Tiempo al tiempo, sí, pero novedades: NI UNA MÁS.


Sabíamos de nuestra gran influencia sobre las masas lectoras, sobre todo en la comarca de Los Monegros, pero anónimos del tipo: “De esta sus acordais” o “Me las vais a pagar en carne” y el descalabro en las ventas de la novelita en cuestión, el sube y baja del ibex, más los rumores de crisis en el Grupo Editorial y la intervención del Gobernador del Banco de España, siempre raudo a salir en defensa de los currelas, señalando que el “Colectivo Sepu” evidencia un más que probable “contagio griego”, nos han llevado a reconsiderar seriamente la obra del señor Trapiello, que pasaba por allí, ¿casualmente?.

Después de los abrazos de rigor dirigimos nuestros consensuados pasos a nuestra biblioteca pública preferida, por cercana, y allí estaba, en la “T”, “Seda salvaje” de Eloy Tizón, de la cosecha del 95. Quince años tiene mi amor; Herralde ya la tendrá amortizada. Pos vale.
Así comienza el narrador: “La vida empieza demasiado pronto. El problema con la vida es que empieza demasiado pronto, uno no está preparado, yo no lo estaba, la luz se enciende de golpe, se vive, uno no ha acabado de acostumbrarse a vivir y ya está viviendo.”Otra de las ventajas colaterales de reseñar novedades de 15 años atrás, es que dispones de un montón de opiniones y críticas ya perpetradas. Pero nosotros leemos poco a esos insaciables y lameculos y corruptos y…que copan todos los puestos remunerados y no nos dejan ni las migajas, se las llevan para sus mascotas. No piensan en el prójimo.

A lo que vamos, la novela no está mal, pero es absolutamente prescindible, es endeblita, no acabamos de encontrar razones para meternos en la historia, “pasamos” de lo que “pasa”, a ratos, pocos, te agarra pero flojo y acabas zafándote como sin querer y sin esfuerzo, el “prota” sospecha “de todos” (lo mejor que se me daba era dudar, dice) se huele una conspiración pero todo ello chorreando desgana y sin convicción y tú, claro, tampoco te implicas en la ¿trama?, a pesar de nuestra ancestral tendencia a ser más papistas que el Pontífice. Hay novia, suegros, amante, detective, compañeros de oficina y algún que otro “fantasma”, (lamentablemente todo muy de cartón fallero) pero ni eso ni lo que “se especula” que se traen entre manos, nos estimula el apetito lector y por el contrario sí agrava nuestra tendencia al escabullimiento y nuestro tabaquismo. (Quizá también ocurra que acabamos de salir del territorio “Walser” y aquí afuera todo nos parece mal; la mierda de comida y la ración pequeña).Sin embargo la prosa, a ratos, resulta brillante sobre todo cuando utiliza un tono irónico muy trabajado y muy pulido, a veces demasiado. El tinte trágico y las escenas de acción, el autor parece que no los domina, no vemos oscilaciones de ritmo ni la más mínima tensión narrativa, y sí mucha laxitud, por lo menos en esta novela.

Nosotros somos lectores no escritores, por eso nos cuesta horrores, escribir algo con (o sin) sentido y además legible. Seguiremos intentándolo.
Así concluye el narrador: “La vida termina demasiado pronto. El problema con la vida es que termina demasiado pronto, uno no está preparado, yo no lo estaba, la luz se apaga de golpe, se extingue, uno no ha acabado de acostumbrarse a vivir y ya está muriendo, ya ha muerto.”Si no han leído la novela, no se han perdido nada. Es lo más “objetivo” que se nos ocurre. Nos consta la buena prensa que tiene el autor, se dice que es un gran escritor “de cuentos” (va a ser eso). Con 28 años (1992) publicó un volumen de relatos titulado “Velocidad de los jardines” (no leído, se remediará) que mereció el aplauso unánime de los unánimes, incluido el tendido del “7” y, alguien llegó a hablar de “un eco de Nabokov”.
En fin. ¿taremos tontos?

“Colectivo Sepu”

4 comentarios:

  1. Uno menos para leer. Algo es algo.
    Salut

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  2. El "Colectivo Sepu" se siente muy alagado por lo que parece una muestra de confianza en su juicio crítico por parte de micromios.
    ¿Acaso la amable bloguera, si no es indiscreción, reside en la populosa y fértil comarca de Los Monegros o aledaños?
    En cualquier caso, un saludo y de nada.

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  3. Un poco más abajo, en la comarca del Tarragonès, populosa y fértil en ruinas de toda clase
    "Quien calcula, compra en Sepu" decía el eslogan de unos almacenes de la rambla.
    Salut

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  4. En la última entrevista que le hicieron a Manuel Vázquez Montalbán le preguntaron cual podría ser su epitafio y dijo: "Quien calcula..." de ahí el pequeño homenaje con el nombre del colectivo.
    Un saludo

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